Museu del fang

Marratxí, tierra de la cerámica, aporta un espacio dedicado a nuestra cultura, identidad y tradición. Desde el neolítico, la cerámica formó parte del devenir de los pueblos y su aparición supuso un cambio revolucionario en la mejora de la calidad de vida de nuestros antepasados. Las culturas de los pueblos antiguos: talayótica, romana e islámica dejaron su impronta en la evolución de la cerámica de las Islas al introducir nuevas formas que han perdurado hasta hoy.

El Museo de la cerámica nace para mostrar la riqueza de técnicas, formas y funciones que las culturas han dado a las piezas de cerámica, presentes en las sociedades de todas las épocas y procedencias, dado que han desarrollado y todavía tienen un papel fundamental en las necesidades de la humanidad. El museo centra inicialmente su interés en la cerámica tradicional de Mallorca, y más concretamente en la cerámica de nuestro municipio. Algunas de estas piezas están actualmente en desuso, desaparecidas o en peligro de desaparecer debido a la sustitución en las sociedades industriales del barro por otros materiales, y de aquí la importancia de mostrarlas y preservarlas.

También es un objetivo prioritario crear un fondo documental y bibliográfico y activar las visitas y actividades relacionadas con el barro, dirigidas a todos los escolares de Mallorca. El Museo de la Cerámica debe ser el punto de partida de un recorrido dirigido a las alfarerías.

Museu del Fang

El fondo del Museo de la Cerámica consta de alrededor de 900 piezas de las cuales 400 son de cerámica tradicional y el resto pueden incluirse a la vertiente artística; además, cuenta con una sección de objetos y herramientas de las “olleries” que han entrado a formar parte del fondo museístico a partir de la lamentable desaparición de alguna olleria.

En la vertiente tradicional hemos clasificado las piezas según su origen: olleria, gerreria, siurelleria, teulera, cerámica de pincel..., y a la vez las hemos dividido en secciones dedicadas a su funcionalidad y otros aspectos: objetos de cocina, ornamentación, juguetes, el hombre y el agua, elementos de construcción. Una de las tareas del museo es la adquisición de piezas de barro realizadas por personajes del mundo de la alfarería que ya han dejado de trabajar o que nos han dejado. Es importante que el fondo se enriquezca con la aportación de piezas de antiguos artesanos para que la memoria histórica tenga también un lugar en el museo.

L'Olleria

La primera materia de la olleria es la tierra roja. Una vez en la olleria, la tierra se almacena y se mantiene seca hasta la hora de utilizarla; es cuando se inicia el proceso de trituración con máquinas para convertirla en polvo. Después se mezcla con agua por obtener una masa pastosa que, una vez purgada con un cedazo bastante fino, se deja reposar.

Se deja perder parte del agua de la pasta obtenida hasta que la textura del barro es óptima para su utilización. Después, el barro se amasa para ponerlo a punto, hasta que tiene las características de flexibilidad y plasticidad necesarias. A partir de aquí empieza la labor de creación artesana: se coloca un trozo de barro encima de la rueda o torno y el ceramista da forma a la pieza que quiere hacer. Para conseguir la misma estatura y diámetro de las piezas, se ayuda de unos pedazos de madera o caña de varias medidas. La pieza se retira de la rueda y del resto del trozo de barro, cortándola con un hilo muy delgado de hierro o de nylon. Para eliminar el barro que sobra de la base de las piezas se lima. Después se ponen las asas a la pieza, si fuera necesario. Una vez seca, se Ie da un baño de barniz al interior. Después se colocan de forma que no se toquen la una con la otra dentro el horno para la cocción definitiva.

Antiguamente los hornos eran de leña (horno árabe), hoy han sido sustituidos por los de gasoil, propano o electricidad. Una vez apagado el horno, se deben dejar enfriar las piezas antes de sacarlas. El proceso se ha acabado y ya están a punto por ser utilizadas. Las ollas y “greixoneres” reciben unos nombres particulares según su finalidad: “saïmera” (para el saïm, manteca). Otras veces el nombre los viene de su forma: “calderó”, “fonda”, de cuello levantado.

La clasificación más extendida entre todos los ollers es la que hace referencia al tamaño o a la capacidad de las piezas. Esta clasificación, común para ollas y “greixoneres", con pequeñas variaciones, es, de pequeña a grande, la siguiente: cassolí o biel (1/4 de litro de capacidad), treset (1/2 1.), malaguenya (1 l.), ladra (entre 1 y 2 l.), media mano (3 litros), perol (5 l.) catorce o kilo (entre 6 y 7 litros) dieciséis (de 8 a 1 0 litros).

Otras piezas que se realizan en las “ollerias” tienen mucho que ver con su funcionalidad culinaria: vajillas, ollas de brec o cadaf, juegos de café, cazuelas, ceniceros, cobertores, embudos, ensaladeras, escudillas, fruteros , morteros, jarras, botes de cocina, saleros, salseras, tazas, teteras y un largo etcétera.

La Gerreria
La primera materia de la gerreria, el barro, se obtiene a partir de la arcilla blanca, tierra que le dará unas características de textura y porosidad singulares. Una vez extraída la arcilla de la cantera, se tritura hasta convertirla en polvo. Después se mezcla con agua y se obtiene una masa pastosa y relativamente clara que, una vez cribada con un cedazo bastante fino, se deja reposar. Se deja perder parte del agua a la pasta obtenida hasta que la textura del barro es óptima para su utilización. Después, el barro se amasahasta tenerlo a punto para poder realizar piezas cerámicas. Casi todas las piezas de la gerreria están directamente relacionadas con el agua: la “gerra”, el “caduf”, las “botilles”, el cántaro, la “caduta”. Otras se relacionan con los trabajos del mundo rural: cubos y piezas para abrevar o dar comer a los animales: bebedores y comederos. También destacan un abanico de piezas con funcionalidades culinarias y para la vivienda: cubos de colada, cubos de lavar, cubo de encalar, jarras, hucha, fogón, palanganas de matanzas. Casi todas formaron parte de nuestra etnografía y, pese a hoy se haya perdido su funcionalidad, muchas son utilizadas en el campo de la ornamentación.